El canal principal del delta presentaba una pérdida progresiva de calado debido a la acumulación de sedimentos finos, reduciendo la navegabilidad y alterando el flujo de marea. Se requería un análisis detallado de la dinámica sedimentaria para proponer soluciones de gestión.
Se implementó un modelo hidrodinámico 2D que simuló las corrientes de marea y el transporte de sedimentos en suspensión. Se utilizaron datos batimétricos históricos y mediciones de campo para calibrar el modelo y predecir la evolución del lecho del canal.
Se instalaron estaciones de monitoreo continuo de caudal y turbidez en tres puntos estratégicos del canal. Los datos se integraron en tiempo real al modelo numérico, permitiendo ajustar los parámetros de rugosidad y cohesión del sedimento.
El modelo identificó las zonas críticas de deposición y propuso un calendario de dragado selectivo. Tras la intervención, la profundidad del canal se recuperó en un 85% y la dinámica de marea se estabilizó, mejorando el intercambio hídrico con las marismas adyacentes.
Mapa batimétrico del canal principal
Estación de monitoreo de caudal
Gráfico de evolución sedimentaria